Renovarse o morir

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Cada día unaauténtica riada de turistas dirige sus pasos al mercado de la Boquería.

Como turista disciplinada  que soy, y dado que estoy en Barcelona,  me dispongo visitar una de las mecas del turismo de la capital catalana: el Mercado de la Boquería. Compruebo que  ya el  acceso hay que realizarlo envuelto en dos  trombas de gente: la gente que llega y la que se va.  Me pego a la tromba que entra y, una vez en el interior,  me muevo sin rumbo,  dejándome llevar por la masa. En realidad, me da igual ir hacia un sitio o hacia otro porque no vengo a comprar, sino a espiar si tienen razón los comerciantes que la  semana pasada se han dirigido al ayuntamiento para pedirle que limite, de alguna manera, el acceso de grupos organizados al interior del mercado. Como ya había estado  en anteriores ocasiones, compruebo que cada año  las paradas (como llaman los catalanes a los puestos) dedicadas a la venta de zumos y fruta cortada ganan terreno a los productos tradicionales; esto es, la carne, el pescado y las frutas y verduras vendidas por kilos y no por trozos.  Cuesta ver entre tanto pantalón corto y camiseta de tirantes sacando fotos y bebiendo zumo de papaya a algún cliente de los de verdad, de los que tiran de un carrito para llevarse a su casa el gran género que siempre ha distinguido al Mercado de la Boqueria.

2-DSC_0074Y es que según estimaciones de hace dos años, en los días de mayor afluencia, los visitantes llegan a superar las  60.000 personas al día. O dicho con otros datos, según Turisme de Barcelona una gran parte del millón y medio de turistas que se alojarán este julio y agosto en capital catalana pasarán en algún momento de su estancia por el mercado. Y estas cifras no contemplan a los miles de turistas que desembarcan cada fin de semana en Barcelona de los cruceros que atracan en el puerto.

Me acerco a un puesto donde venden carne. No hay turistas alrededor; tampoco cualquier otro tipo de cliente.  “Estamos faltal´-, me dice Marta Vives, que trabaja desde hace siete años en el Mercado- Este es un mercado para todo el mundo. Pero los que vienen a comprar se quejan de que no se puede pasar, de que no tienen ni sitio para mover el carrito. Por eso pedimos que se tome conciencia de ello y se limite el acceso a los turistas, que, por ejemplo,  se concentren las visitas en determinados días de la semana”.

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Y sí, esa es una opinión que comparten muchos en la Boquería.  Marta está en el grupo de los que se han dirigido al ayuntamiento para que tome cartas en el asunto. Pero no la única opinión, ni siquiera la mayoritaria.   Gema Rives, que lleva cuarenta años en el mercado, y que lo conoce de largo ya que empezó a trabajar aquí a los trece, está, como muchos otros vendedores, encantada con los visitantes. “Los que se quejan son solo aquellos que no se ganan la vida con el turista. Pero es que, ahora mismo, el 95% de la clientela es turista. Yo sin ir más lejos,  antes tenía una verdulería- frutería. Pero ahora he cambiado porque mi clientela ha cambiado”  Gema vende pinchos a base de frutas y verduras, frutas cortadas y zumos. Y ha duplicado el número de empleados. “Los que tanto se quejan deberían luchar para que les dejarán cocinar sus productos, como hacen en el Mercado de San Miguel en Madrid. No queda otra renovarse o morir”, afirma con total convicción.

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Y mientras entre los comerciantes asoma la punta de la  discordia, turistas de todas las nacionalides, ajenos al conflicto que han provocado, pasean entre los puestos, se sacan millones de fotos y toman miles de litros de zumos, hechos en su mayor parte en Mercabarna.

Por eso no seré yo la que diga que no hay que visitar el Mercado. Sigue derrochando encanto a su nueva manera. Eso sí, si van con niños agárrenlos bien de la mano.

 

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ANA dice:

    No tenia ni idea del problema que tienen ,yo estube hace muchos años y si es bonito verlo ,comprar un poco de pescado y unas pastas (estaba en casa de una amiga) . En Bilbao el mercado de la Ribera tambien es bonito y no pasa eso , me imagino que si se han adaptado a los nuevs clientes pero como no hagan algo perdera su finalidad y su encanto.

    1. Hola Ana, gracias por tu comentario. Es verdad que el Mercado de la Ribera también es bien bonito, !debería ser más conocido! Un abrazo fuerte,
      TERESA

  2. CARMEN L.G. dice:

    Enhorabuena Tere por cómo escribes. Qué envidia me das. No sé si me gustan más tus comentarios o tus receras.Contigo dan ganas de cocinar y escribir. Pero Dios no me ha llamado por ese camino (creo). ¡feliz verano¡

    1. Carmen, tú sabes aquello de nunca es tarde si la dicha es buena. !Anímate! Un beso grande.

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